miércoles, 25 de enero de 2017

La necesidad de una comunicación racional

Es un hecho indudable que vivimos en la era de la comunicación de masas, incluso puede decirse que lo que define a nuestro tiempo es el continuo intento de "persuadir" a las masas. Lo que define a la sociedad de consumo y a la democracia representativa es tratar de convencer a las personas de que tal producto es el mejor, de que un determinado candidato va a ser el mejor dirigente (parece que la condición de "electo" lo acaba justificando casi todo) o, incluso, de otorgarnos una visión de la vida o de la verdad. Los informativos, en mi opinión cada vez más detestables por su eterna arrogación de la pretensión de "informar" a las personas, ejercen una tremenda influencia en las personas a la hora de contemplar el mundo y opinar sobre un asunto.

viernes, 20 de enero de 2017

Pensamiento, conducta y conformismo social

Albert Camus dijo una significativa frase, que llega amplificada hasta nuestros días: "“El problema más grave que se plantea a los espíritus contemporáneos: el conformismo, y la pasión más funesta del siglo XX, la servidumbre. Más que el equilibrado, el hombre normal es el hombre domesticado". Hay que analizar diversos conceptos para comprender por qué el ser humano, una mayoría al menos, se ha convertido en un mero espectador en sociedades que se consideran avanzadas. Recordaremos que la psicología social parte del hecho de que somos animales sociales, necesitamos vivir en sociedad, lo cual nos ha llevado a desarrollar ciertas técnicas, como son el compromiso y la negociación, la organización de las conductas según ciertas reglas y la regulación de la competitividad; esta disciplina, relativamente nueva, se ocupa de investigar cómo las personas piensan unas de otras, se influyen y se relacionan entre sí. Puede decirse que cada persona es una suma de multitud de experiencias, tiempos, aficiones y doctrinas, aunque también de la resta de tantas otras; convendría, una vez conocidos ciertos mecanismos que nos conducen a pensar y creer en ciertas cosas, plantearse la noción de libertad tal y como la conoce una cultura basada en mitos como el "libre albedrío" religioso (el cual alude a una voluntad humana supuestamente libre, no sujeta a causas). No hablo de un determinismo radical, no hay que enloquecer al respecto ni considerar al ser humano un mero autómata, sino todo lo contrario, ya que se trata de concebir una libertad más amplia y positiva: para ello, es necesario comprender el proceso de socialización por el cual aprendemos, interiorizamos y asimilamos normas, ideas y comportamientos de una determinada cultura societaria.

domingo, 15 de enero de 2017

Proyecto Lázaro: la resurrección de la carne

Proyecto Lázaro es una película, dirigida por Mateo Gil, que se acaba de estrenar en los cines de las principales ciudades españolas. Su título original es Realive, ya que la película, a pesar de ser una producción hispano-francesa, está rodada en inglés. Aunque las críticas han sido discretas, y me temo que va a pasar sin pena ni gloria por las salas comerciales, se trata de una buena historia sobre la que merece la pena lanzar unas cuantas reflexiones. Recordemos que Mateo Gil fue el coguionista de gran parte de los películas de Alejandro Amenábar, y precisamente algunas de ellas pueden considerarse directamente emparentadas con este nuevo film. Hablamos de Abre los ojos, que igualmente especulaba sobre las empresas que se dedican la crionización, pero también de Mar adentro y su reivindicación de una vida digna y, por no tenerla, del derecho individual a poner fin a la vida. La sinopsis de la nueva película de Mateo Gil es, de modo elemental, la de un hombre treintañero de la época actual, que después de que se le diagnostique un cáncer terminal, decide crionizar su cuerpo para, en un determinado futuro en el que la ciencia lo permita, ser revivido totalmente sano para llevar una vida plena. Para los que deseen ver el film, recomiendo no leer lo que sigue, ya que revelo detalles fundamentales de la trama (eso que ahora se denomina, de forma algo irritante, spoiler).

martes, 10 de enero de 2017

Las terapias espirituales

La colección ¡Vaya Timo!, de la editorial Laetoli, está compuesta de una serie de libros breves que, habitualmente con un tono sarcástico y provocador, se ocupan de las creencias y pseudociencias más variadas. Su última edición es Las terapias espirituales, ¡vaya timo!, obra del médico Víctor Javier Sanz, con la que parece completar un trilogía dentro de la misma colección. Los anteriores, ya estaban dedicados a la homeopatía y a la acupuntura, aunque ahora matiza que en realidad todas las terapias alternativas, consideradas simple y llana pseudociencia, son en realidad espirituales. Si un supuesto terapeuta alude al chi, de la cultura tradicional china, al prana, proveniente del hinduismo, a la energía vital, cuyo origen parece ecléctico y a gusto del consumidor, o sencillamente a desequilibrios energéticos deberían dispararse todos nuestros dispositivos de alarma (científicos). Todos esos conceptos están fundados en creencias, provienen de lo espiritual o de lo metafísico, por lo que no pueden venderse como remedios científicos (es decir, algo demostrado que funciona). Las creencias son muy respetables, todos las tenemos de un modo u otro, pero no podemos pretender que las mismas sean un método eficaz para sanar una enfermedad.

viernes, 6 de enero de 2017

Lecturas transformadoras

Recientemente, he sabido de cierta persona educada en el ateísmo y en el pensamiento racional, pero finalmente convertida al catolicismo gracias a… ¡la lectura de El señor de los anillos! Es curioso que se mencione esa obra, cuya belleza y calidad literaria nadie discute, y se haga además desde una perspectiva espiritualmente transformadora, pero en mi opinión insultantemente maniquea y (algo) infantil. Es decir, la persona ex-atea consideró que, después de la lectura del libro de Tolkien, era impensable ya resistirse al Mal. Con ello, puede pensarse en primera instancia que antes de la conversión a la creencia religiosa no existía esa resistencia al Mal, y muy probablemente gracias a su ateísmo. No obstante, tratemos de profundizar en el asunto. Al parecer, lo que se trata de demostrar es que el bien y el mal no son meramente constructos sociales, sino que corresponden a un nivel más profundo o, mejor expresado, a un plano trascendente a la existencia humana. Nos viene muy bien el ejemplo del autor de El señor de los anillos. Dejemos a un lado la ficción literaria, por muy bonita y profunda que pretenda ser, y dediquémonos a la vida real (que es la que nos interesa cuando hablamos de lo bueno y lo malo). Tal vez no es muy sabido que Tolkien, sin ser un fascista, apoyó a Franco en la Guerra Civil Española. Como persona católica y conservadora (algo que, en mi opinión, suele ir unido), es muy probable que pensara que la criminal cruzada nacional en España era una manera de frenar el ateo y pecaminoso comunismo. Lo mismo que pensaban Franco y sus secuaces, por otra parte.

lunes, 2 de enero de 2017

El cristianismo al descubierto

Paul Henri d'Holbach, crítico con el teísmo, pero también con el deísmo imperante en su época, abrazó un ateísmo radical, fundado en el naturalismo y en el materialismo; un pensamiento sin causa sobrenatural alguna. Para este autor, no hay inteligencia alguna detrás de la naturaleza y tampoco un propósito o finalidad. Su filosofía no puede entenderse sin liberarse el ser humano del temor y la superstición, tan presentes a lo largo de la historia. Una de sus principales obras, y un manifiesto muestra de este ateísmo radical, es El cristianismo al descubierto, donde muestra la imposibilidad de la existencia de Dios y las innumerables incoherencias de la doctrina cristiana y de las sagradas escrituras. La pasión atea de este autor de la Ilustración resulta sorprendente, demoliendo las visiones religiosas melifluas de Rousseau, Voltaire o Diderot. En su obra, tal y como afirma Michel Onfray, "podemos diferenciar fácilmente tres momentos teóricos con su temática propia: la deconstrucción del cristianismo, la elaboración