viernes, 7 de abril de 2017

Recuerde, todo es posible

La sociedad posmoderna nos depara una sorpresa tras otra. Como ya hemos dicho muy a menudo, afloran toda suerte de gurús, maestros de pacotilla y adalides de la más manida y cuestionable espiritualidad. Estas personas, suelen dar conferencias, impartir cursos y escribir libros, y no pocos incautos se ven seducidos por sus propuestas. No vamos a entrar en muy concretas técnicas o terapias, que no son más que pseudociencia que habría que rechazar. No, hoy vamos a hablar de esa filosofía genérica de baratillo, que podríamos encuadrar dentro de lo que en las secciones de las librerías, que al fin y al cabo lo que quieren es vender libros, denominan "autoayuda". Bien es cierto, que las propuestas pseudocientíficas, junto a una muy poco innovadora espiritualidad (ya sabe, la superioridad de la mente sobre la materia), se fusionan en estos gurús, que aseguran hacerlo todo por el prójimo.
En estas conferencias, y he tenido oportunidad de asistir impactado (negativamente, se entiende) a algunas de ellas, se suele reducir la importancia de todo lo que sea "materia" e insistir en el poder de la mente, infinitamente superior y capaz de transformar la realidad. Como dije anteriormente, nada nuevo de entrada. A continuación, el iluminado de turno nos relatará su experiencia y crecimiento personal, asegurando algo así como que su vida cambió, y llegará a decir frases como "todo es posible" con la actitud y el enfoque precisos. Por supuesto, los que no hayamos abrazado la "filosofía" del iluminado, o la cuestionemos, sencillamente somos gente muy pequeñita y limitada. Recordemos otro lugar común de la pseudociencia cuando ejercemos la crítica: "eres un cerrado de mente". Es posible, ojo, que el iluminado haga algún tipo de discurso "científico", incluso con una retórica apreciable (no siempre, la verdad). Es posible incluso que nos hable de cómo está formado el universo y de algunas verdades mezcladas con visiones abstrusas o directamente falaces. Recordemos que hay términos muy del gusto de estos iluminados, disparemos las alarmas si no tardan en mencionar la "energía" o lo "cuántico", seguramente apoyados en la grandeza del universo (o del multiverso) y su infinitas posibilidades.

Por supuesto, aclararemos que no hay que ser en absoluto "cerrado de mente". No, no haremos de nuevo el chiste de no abrirla tanto, que se te acaba cayendo el cerebro. Sí diremos que resulta infinitamente más interesante el conocimiento, también el científico (el que se puede demostrar, sencillamente es eso), que toda esa filosofía de baratillo. Alguien dirá que también es conocimiento, pero cuidado con aquello que supuestamente nos ilumina, nos cambia la vida, nos depara verdades grandilocuentes. Todo ello, por supuesto, apoyado sencillamente en las necesidades y carencias de las personas. Al igual que la religión, vamos. La religión tradicional, con su subordinación a una gran abstracción, ya es objeto de numerosas críticas en este blog. El problema de la sociedad posmoderna, donde no parece haber cabido para los grandes discursos, creencias e ideologías, es que filtran cualquier disparate. Esta especie de "todo vale" es lo que, quizá, conduce a la filosofía del "todo es posible" basada en una mente y en un conciencia todopoderosas. Por una parte, misticismo aparte, dirán ustedes qué hay de malo en decirle a la gente qué puede alcanzar cualquier meta. Es decir, decirle a la gente lo que quiere escuchar, que cualquier problema, por muy grave que sea, se va a solucionar. Muchos veces, como hemos dicho, con una filosofía de baratillo, o si lo prefieren con un discurso infantil (nuestra mente puede cambiar la realidad), por muy adornado que nos lo quieran presentar. Recuerden, sencillamente, son vendedores de humo, meros y habilidosos charlatanes, en unos nuevos tiempos que nos han tocado vivir.

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