martes, 29 de marzo de 2016

Religión y fundamentalismo

Dados los tiempos que corren, por otra parte no muy diferentes a los que corrieron en el pasado (tendemos a pensar que lo que vivimos en la actualidad es siempre peor olvidando las muchas explicaciones históricas que existen), conviene una reflexión profunda sobre la correspondencia entre fundamentalismo y creencia religiosa. Antes de establecer la misma, recordemos lo que podemos considerar "fundamentalismo", al menos en el habla corriente: sinónimo de "integrismo" o "fanatismo" (apasionamiento), "imposición de una determinada doctrina o forma de ver el mundo" o, siendo más concretos en la cuestión religiosa, "interpretación literal de los textos sagrados" (más adelante, veremos que esta es una de las características de la religión, la del vínculo inexorable con los dichosos textos, la verdad revelada, etc.). Curiosamente, el origen del término "fundamentalismo" no está, al parecer, en la religión musulmana, como se quiere ver ahora, sino en la cristiana. Más concretamente, en las Iglesias protestantes de Estados Unidos, finalmente bifurcadas en conservadoras y más o menos modernas o liberales. No obstante, el fundamentalismo pronto se extendería a otras religiones, y hay que recordar que los papados con más calado en la Iglesia Católica, como es el caso del de Juan Pablo II, son eminentemente fundamentalistas (es decir, fe en unos principios considerados eternos; es decir, lo que viene a ser la religión).

sábado, 19 de marzo de 2016

Cosas paranormales

A pesar del tentador, facilón y ofensivo juego de palabras, siempre hemos defendido desde este blog que las creencias paranormales (o sobrenaturales, en general) de las personas están condicionadas por demasiados factores. Es decir, hay muchas personas razonables que, por los motivos que sea, tienden a creer en determinadas cuestiones ajenas a la ciencia. Vamos a ocuparnos en esta ocasión de los llamados fenómenos paranormales. Al parecer, y de nuevo acudimos a un estudio, sí existen algunas diferencias cognitivas entre las personas que creen en la parapsicología y aquellos escépticos que desconfían de lo paranormal. Los primeros serían menos proclives al pensamiento analítico.

martes, 15 de marzo de 2016

Reflexiones sobre la ideología

¿Qué queremos decir exactamente cuando hablamos de tener una "ideología"? Huyendo de la utilización de la filosofía como herramienta elitista, y como separación del mundo de las ideas con la realidad cotidiana (algo que puede observarse como muy habitual), parece importante reflexionar sobre este aspecto, y por varios motivos. Por un lado, vivimos en una sociedad básicamente conservadora, en la que tener una ideología parece una cosa arcaica propia de personas dogmáticas que desean, inútilmente, cambiar el mundo conforme a un modelo establecido y, desgraciadamente, incluso a un nivel vulgar, es el pensamiento que ha triunfado: las grandes ideologías murieron y todo intento de resucitarlas supone el peligro de una nueva tentación totalitaria.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Acusaciones religiosas con "mala fe"

Muy a menudo, y creo que la experiencia personal de los ateos combativos lo corrobora, incluso en gente del ámbito académico, se relaciona ateísmo con dogmatismo. De hecho, esto quizás a un nivel más coloquial, se quiere ver el ateísmo como una nueva religión. "Religión atea" o "ateísmo dogmático" es, ni más ni menos, un oxímoron. En cambio, "fundamentalismo religoso" parece más bien un pleonasmo.

Parecen acusaciones interesadas, esas de dogmatismo y relativistas morales a los ateos, que tal vez tengan algún sentido como argumento ad hominem (es decir, obviamente, habrá ateos que puedan ser algo de eso), por parte de religiosos y teístas. Es posible que su propia lógica dogmática y teológica les lleve a pensar que, necesariamente, los ateos queremos inaugurar una nueva religión. Estas afirmaciones, con el transfondo de un supuesto "relativismo moral" que da mucho juego retórico, realizadas con asiduidad por los papas y demás representantes religiosos, contienen una considerable dosis de ignorancia y/o mala fe (y no tratamos de hacer un chiste). Ha sido todo un debate en la historia el de la moral, asociada o no a la religión. Mi conclusión es que el absolutismo, la verdad con mayúsculas, el que precisamente ha permitido a los creyentes realizar cualquier acto depravado en su nombre.

sábado, 5 de marzo de 2016

La correlación entre inteligencia y religiosidad

Desde comienzos del siglo XX, los estudios sobre la correlación entre inteligencia y religiosidad se suceden. Las conclusiones a día de hoy parecen ser que las personas más inteligentes acaban apartando definitivamente la religión y la idea de Dios (o de dioses).

En cualquier caso, para que se comprenda bien, y nadie se ofenda a las primeras de cambio, diremos que no es una cuestión simple en la que tengamos que ver a listos y tontos. Inteligencia es un concepto amplio, y normalmente lo reducimos con insultante torpeza; podemos decir, grosso modo, que aludimos más a la capacidad intelectual de alguien (conocimiento, capacidad de comprensión, uso de la razón para resolver problemas…), que resulta perfectamente producto, en gran medida, de la educación y el adiestramiento (en mi opinión, no tanto de condiciones innatas). Por supuesto, la inteligencia tiene muchas lecturas, en diferentes ámbitos de la vida, lo mismo que va unida a una determinada actitud personal, que a menudo encuentra muchos obstáculos para hacer que evolucionemos y sigamos expandiendo nuestro horizonte intelectual. Entre esos obstáculos, puede que se encuentre la fe religiosa, aunque sea perfectamente comprensible que tantos seres humanos acudan a ella en el mundo; personas acorraladas por la necesidad física y, como consecuencia, espiritual.

martes, 1 de marzo de 2016

Medicina científica y/o pseudocientífica

A menudo, los practicantes de la medicina alternativa o complementaria insisten en los males de la llamada medicina convencional, oficial y científica (usados estos apelativos indistintamente). Bien, en primer lugar hay que decir que cuando decimos medicina científica, y solo usaremos ese término en nuestro caso, no nos referimos a medicina oficial ni convencional (primero, por una cuestión semántica, ya la ciencia debe ser revisada constantemente, nunca ser estática o dogmática); estamos sencillamente, con la denominación e "científica", hablando de una medicina que ha demostrado ser eficaz, o razonablemente eficaz. Otra cosa es un sistema basado en el privilegio y la codicia, donde también entran la medicina y los medicamentos; bien porque que se prime el beneficio económico, frente al adecuado tratamiento y la búsqueda de la sanación de las personas, bien por la subordinación de la clase dirigente y la desidia de los profesiones. Desde este punto de vista, la medicina "oficial", consecuencia de ese sistema capitalista, tiene muchas cosas criticables y, tantas otras, repudiables. Esta evidencia, que por otra parte tampoco hay que llevar al extremo, no es en ningún argumento, para defender prácticas que no han demostrado ser eficaces (es decir, la ciencia nos dice eso, por lo que sus supuestos éxitos son comparables al placebo, de cuyas características ya hemos hablado).