sábado, 30 de enero de 2016

Indignación nacionalista en la barra de un bar

Tan solo quería acabar mi vespertina taza de café, pero el ruido en aquel local se estaba convirtiendo en insoportable. Al parecer, un televisor de considerable envergadura dedicaba su emisión a uno de los temas candentes de actualidad. Un individuo a mi lado, con la mirada fija en el aparato y visiblemente encrespado, hablaba con un elevado tono de voz sobre lo que consideraba algo inadmisible. El tema en cuestión, dicho con palabras coloquiales, era que una parte de España pretendía separarse y no saber nada ya nada más del resto. Era algo que parecía volver loco a aquel sujeto, que no toleraba en modo alguna dicha secesión. Aunque todos ellos, televisor, tema e individuo, me producían cierto hartazgo, y algo de irritación, no dejé evadirse en primera instancia a mi autocontrol. Aquello solo fue un pobre esbozo de ingenuidad, ya que al alzar la mirada pude ver al tipo mirándome directamente a los ojos.

martes, 26 de enero de 2016

Racionalización versus racionalidad

Una de las cosas que me vuelven loco es la capacidad que tiene el ser humano para "racionalizar". De hecho, es un término que empleo no pocas veces en mi vida cotidiana. Seguramente, mi torpeza no tiene límites a la hora de expresarme, por lo que no siempre acabo convencido de que mi interlocutor ha comprendido lo que quiero decir con el término de marras. Tantas veces, se sigue empleando "racionalizar" simplemente como sinónimo de "razonar"; precisamente, es justo lo contrario, al menos desde un punto de vista psicológico. La capacidad de razonar alude, como es sabido, a sacar las mejores conclusiones posibles, relacionando ideas o conceptos; por otra parte, también puede entenderse como justificar la respuesta a una cuestión usando los mejores razones y argumentos. Veamos ahora lo que queremos decir con "racionalizar", donde esa "justificación" se realiza de manera muy condicionada por nuestros propios intereses.

sábado, 23 de enero de 2016

Glosario de creencias y terapias alternativas

De nuevo hemos recibido un nuevo aluvión de misivas, emitidas por todo tipo de canal (nuestros lectores son muy hábiles para hacer llegar sus mensajes), pidiéndonos arrojar algo de luz (¡contengan ustedes la risa!) sobre toda clase de creencias, pseudociencia y terapias alternativas. Vamos a ello, como ya hicimos en alguna otra ocasión, realizando un pequeño glosario a modo de ejemplos. No hace falta aclarar que nos limitamos a describir cada uno de los conceptos, nada más lejos de nuestra intención que ser tendenciosos o no ser objetivos (¡ejem!).

Geriniol. Aunque se quiere vender como un poderoso tranquilizante, sustentado en miles de años de uso, y aceptando que así es en gran medida, hay que denunciar los muy destructivos efectos secundarios (o no tan secundarios). Puede verse como una potente droga que lleva a tal alteración de la conciencia y la razón, que conduce al adicto a realizar los actos más absurdos, incluidos atentados contra seres humanos y otras culturas. Del mismo modo, personas que anteriormente llevaban una vida normal, acaban recluidas en comunidades dogmáticas en las que no se admite a los no adictos al Geriniol. Uno de los efectos más fuertes de esta droga es empezar a escuchar voces en tu cabeza, provenientes de algún ser imaginario que suele habitar en un mundo situado en las alturas; estos individuos pueden incluso acabar siendo líderes de la comunidad de adictos al Geriniol. Grotestos rituales, incluso algunos cercano al canibalismo, aunque sea a modo simbólico, creencias en torturas permanentes en lugares fantásticos posteriores a la muerte, o la alusión constante a conceptos ambiguos como salvación o redención, son otras de las características de la adicción a esta droga milenaria conocida como Geriniol.

sábado, 16 de enero de 2016

Experiencias kafkianas en un país llamado España

Seguramente de modo injusto, pero tengo un gran pavor a cualquier ventanilla gobernada por un funcionario. Cuando me acerqué a aquella, mis temores no remitieron al comprobar un rostro en el que parecía dibujarse una mueca de hartazgo. Por encima de aquellos ojos que me interrogaban podía leerse un letrero que rezaba MEMORIA HISTÓRICA. Me adelanté a su pregunta cuando le dije lo que quería, aclarar algunas cuestiones sobre la historia reciente del país. El trabajador del Estado me dijo, antes de apenas articular palabra, que todo lo referente ya se había publicado en el Boletín Oficial. Además, añadió, lo más importante era que en la actualidad estábamos en democracia. Mi gesto de sorpresa debió ser tal, que el funcionario llegó a mostrar una sonrisa de triunfo. Le detallé que quería saber, en primer lugar, todo lo referente al siglo XX: los atrasos del país, las grandes desigualdades, las dictaduras, la República, los intentos de reforma social, los motivos para la Guerra Civil…

martes, 12 de enero de 2016

Enigmas conspirativos en el transporte público

Cuando aquella mañana, subí al autobús, era con seguridad demasiado temprano para escuchar según qué conversaciones. Alguien dijo, en cierta ocasión, que el volumen de voz de las personas en lugares públicos era inversamente proporcional al interés de lo que estaba diciendo. En aquel momento, supe cuánta verdad contenían aquellas palabras. Aquel individuo describía, pontificando y a viva voz hablando por un teléfono móvil, una teoría acerca de que la Tierra, nuestro planeta, estaba hueca por dentro. Por si el disparate no fuera suficiente, dentro de este espacio se encontraban al parecer civilizaciones muy avanzadas, las cuales entraban y salían alegremente por accesos situados en los dos polos. Estaba seguro que aquello era una especie de broma, cuando otro pasajero, muy atento a las palabras, dijo a alguien que, efectivamente, en la Biblia había referencia a esos seres subterráneos.

sábado, 9 de enero de 2016

Guerras estelares en la cultura popular

Resulta digna de estudio la fiebre actual por según qué elementos de la cultura popular. Seguramente, esto ha existido siempre y, como buenos cascarrabias que somos los críticos, simplemente nos parece que en nuestra época se manifiesta de manera más intensa. Hay que decir que crecí viendo, y disfrutando muchísimo, las películas originales de Star Wars (aunque siempre nos aclararan previamente, para nuestra confusión, que aquellas eran los capítulos 4, 5 y 6); cuando ya bastante adulto, llegaron a las pantallas los tres primeros capítulos, la cosa no tenía ya un gran interés para mí. Ojo, no digo que sea una cuestión de madurez, en absoluto. Como buen amante del cine me parecen legítimos todos los géneros, incluso los más apabullantemente comerciales y dirigidos a "todos los públicos" (en otro momento, eso sí, hablaremos de la tendencia irritantemente infantil de gran parte de Hollywood, de la que gente como George Lucas o Spielberg es más que responsable).

martes, 5 de enero de 2016

El encendido debate sobre la creencia en unicornios rosas

Aunque las discusiones, en la barra de un bar, se ajustan normalmente al estado de forma de alguna figura del mundo del deporte o, todavía peor, de la política, aquella mañana parecía haber algo raro en el ambiente. El tema central del muy agitado debate parecía ser la creencia, o no, en el Unicornio Rosa. Yo estaba apurando mi taza de café, con una envidiable tranquilidad existencial, cuando alguien visiblemente exhaltado pareció dirigirse a mí. No puede evitar un gesto de sorpresa cuando aquel individuo parecía pedirme opinión sobre el asunto. Con una ligera sonrisa, aclaré que yo no entraba en esas disquisiciones, ya que simplemente no pensaba que existiera tal cosa. Mi asombro mutó en horror cuando mi interlocutor, todavía más enervado debido a mi respuesta, me exigió algo así como una opinión sobre si el susodicho Unicornio Rosa, además de Señor y Creador del Universo, intervenía en los asuntos humanos.