martes, 30 de septiembre de 2014

Círculo escéptico

Damos a conocer en este blog uno de los grupos más activos en cuanto a divulgación del escepticismo y del pensamiento crítico: Círculo Escéptico. Preguntas incómodas ante afirmaciones extravagantes

Somos escépticos y fomentamos la práctica del escepticismo, entendiendo por éste el pensamiento crítico y racional, luchamos contra las pseudociencias y las pseudomedicinas, cuestionamos los fundamentos espurios de la astrología, la homeopatía, las mancias y videncias, el tarot y el espiritismo, exponemos a los mercaderes de lo paranormal y promovemos el sentido crítico y la divulgación científica como herramientas indispensables para la comprensión del mundo y la toma de decisiones en la vida diaria

Quiénes somos
El Círculo Escéptico es una asociación cultural que tiene como finalidad principal fomentar la práctica del escepticismo, entendiendo por éste al pensamiento crítico y racional, como herramienta indispensable para la comprensión del mundo y la toma de decisiones en la vida diaria. Consideramos que una posición intelectual crítica es la mejor herramienta para desenvolvernos en las realidades natural y social, ante la creciente multiplicidad de discursos con pretensión de verdad absoluta que los medios de comunicación difunden.

Nuestro compromiso
Estas directrices se concretan en el interés por la crítica y afán explicativo de las numerosas afirmaciones sobre fenómenos extraños, pretendidos misterios, enigmas históricos, milagros y otros rumores sin demostración. Para ello, apelamos a los conocimientos que las ciencias y las humanidades nos proporcionan. Nuestro compromiso será investigar de modo objetivo, siguiendo la metodología científica y la de las disciplinas humanísticas, los fenómenos sociales citados, sin aceptar ni descartar a priori explicación u opción alguna, así como divulgar el resultado de nuestras investigaciones.

Actividades y campañas
Internet ha supuesto una importante vía de difusión para el pensamiento crítico y el escepticismo ante las afirmaciones paranormales y los productos relacionados, ya que los vetos y las tradicionales censuras que los medios especializados en lo paranormal han ejercido contra el escepticismo organizado no son posibles en la Red. El Círculo Escéptico quiere sumarse a una creciente oferta crítico-escéptica por medio de una serie de actividades y propuestas culturales que se irán concretando próximamente, como una colección de libros escépticos sobre temas clásicos, charlas en foros públicos, presentaciones sociales, etcétera.

Objetivos
Queremos hacer del Círculo Escéptico una entidad viva y dinámica, en permanente conexión crítica con el mundo de lo alternativo, lo misterioso y lo paranormal. Deseamos fomentar la conciencia reflexiva e inquisitiva en particular de los más jóvenes consumidores del mercado de lo oculto, uno de los blancos tradicionales de esta industria, y dar pie a una sana corriente de opinión informada, creativa y escéptica ante el engaño, la manipulación y la difusión de creencias falsas en unos casos y muy dudosas cuando menos en otros.
Esperamos despertar su interés y solicitamos su colaboración para esta necesaria labor de difusión del pensamiento y la investigación escépticos

Enlaces:
Web del Círculo Escéptico
"El escepticismo. Lo necesitamos"

"La importancia de la divulgación científica"

sábado, 27 de septiembre de 2014

El pastafarismo o religión del Monstruo del Espagueti Volador



El pastafarismo, o religión del Monstruo del Espagueti Volador, viene a ser una parodia de las creencias religiosas nacida en los Estados Unidos, ya que en aquel país el creacionismo, o teoría del diseño inteligente, ha tomado fuerza en los últimos años. La deidad de dicha religión paródica viene a ser una especie de gran bola formado por espaguetis y albóndigas; el pastafarismo, al igual que los partidarios del diseño inteligente, hacen referencia de manera ambigua a un diseñador sobrenatural del universo con el objetivo de que la absurda y disparatada teoría se enseñe en las escuelas como alternativa a la teoría de la evolución.

El diseño inteligente no es más que un eufemismo para la creencia en un Dios creador, un ardid para introducir la teoría en el sistema educativo. Así, el pastafarismo, creado por el estadounidense Bobby Henderson en 2005 por medio deuda carta abierta en la que pedía igualdad de condiciones para sus creencias (carta que tuvo una progresiva repercusión social), es una magnífica forma humorística de ridiculizar, no solo el cristianismo, sino cualquier monoteísmo y, por extensión, cualquier expresión religiosa. La cosa ha tenido tal éxito en los últimos años que en un país tan católico como Polonia ha llegado a reconocerse el pastafarismo como una religión oficial; una consecuencia lógica de las creencias absurdas, ya que cualquiera vale y, por lo tanto, cualquiera puede pedir derechos. El pastafarismo puede verse también como una variente de la famosa Tetera de Bertand Russell, con la que igualmente quiso demostrar el lúcido científico y filósofo lo absurdo de que las creencias religiosas formaran parte del sistema pedagógico.

El pastafarismo, como cualquier religión, también tiene su cosmovisión, según la cual el universo fue creado por el Monstruo del Espagueti Volador, eso sí, después de beber en exceso, lo que explica las imperfecciones de lo creado; así, al igual que la religión tradicional, también se critica la teoría de la evolución y se considera que fue el Monstruo el que colocó falsas evidencias que apoyan los supuestos hallazgos científicos que legitiman según qué teorías. El pastafarismo, en la mejor línea teísta, considera que su deidad interviene en los asuntos humanos y conduce al ser humano por determinada senda gracias a sus, ojo al dato, "apéndices tarrarinescos". Los desastres naturales que ocurren en el mundo, como no podía ser de otra manera, son decisiones inescrutables del Monstruo del Espagueti Volador. Cualquier misterio acontecido puede ser explicado, de manera sui generis, por las creencias pastafaristas y atribuidos a su deidad. Bobby Henderson, que debe ser un cachondo de cuidado, pertinaz en su afán humorístico, ha desarrollado varias teorías al respecto sobre hechos como el calentamiento global y la reducción de la piratería marítima; son tan dignas de respeto como las insensateces que suele decir la clase sacerdotal.

Como no podía ser de otra manera, existen una serie de argumentos a favor de la existencia de nuestro idolatrado Monstruo del Espagueti Volador:

-El argumento cosmológico del Monstruo del Espagueti Volador (imitando el estilo de la teología kalam):
Premisa 1: la existencia de todo lo que comienza a existir tiene una causa.
Premisa 2: el universo comenzó a existir.
Conclusión 1: por lo tanto la existencia del universo tiene una causa.
Premisa 3: como no hay una explicación científica que pueda elucidar la causa del origen del universo, esta causa debe ser sobrenatural, o sea el universo fue creado por un dios.
Conclusión 2: por lo tanto, un dios existe.
Premisa 4: los dioses siempre han creado a los humanos a su propia imagen y semejanza.
Premisa 5: el cerebro de los humanos parece una fuente de espaguetis.
Conclusión 3: por lo tanto, el Monstruo del Espagueti Volador es el único Dios verdadero.
Argumento ontológico del Monstruo del Espagueti Volador 
Parafraseando las premisas ontológicas de Anselmo de Canterbury:
Premisa 1: se puede imaginar el ser más grande (del que no se pueda imaginar uno más grande).
Premisa 2: si no existe un ser a partir del cual no se puede imaginar uno más grande, de todos modos yo podría imaginar uno más grande que ese ser del cual no se podía imaginar uno más grande (o sea, un ser a partir del cual realmente ya no se pueda imaginar uno más grande).
Premisa 3: no es posible imaginar un ser más grande que un ser del cual ya no es posible imaginar uno más grande.
Conclusión 1: por lo tanto, existe un ser del que no se puede imaginar uno más grande.
Premisa 4: si ese ser no tiene un Apéndice Tallarinesco, entonces yo podría imaginar un ser más grande que ese ser: uno que tuviera un Apéndice Tallarinesco.
Conclusión 2: por lo tanto, el ser del que no se puede imaginar uno más grande tiene un Apéndice Tallarinesco.
Conclusión 3: por lo tanto, el ser del que no se puede imaginar uno más grande tiene un Apéndice Tallarinesco y existe
Conclusión 4: por lo tanto, el Monstruo del Espagueti Volador existe.
Conclusión 5: por lo tanto, el Monstruo del Espagueti Volador es todopoderoso.

martes, 23 de septiembre de 2014

Por qué creemos en cosas raras

Ese es el título de un libro de Michael Sherner, subtitulado Pseudociencia, superstición y otras confusiones de nuestro tiempo.
Correspondiente a esa obra, repasamos a continuación algunos de los factores que inducen a las personas a creer cosas más que raras, los cuales son incluidos en la categoría de "lenguaje pseudocientífico":

Las anécdotas no constituyen una ciencia
Las anécdotas —las historias que se cuentan para apoyar una afirmación— no constituyen una ciencia. Sin testimonios de otras fuentes que las corroboren, sin pruebas físicas de algún tipo, diez anécdotas no valen más que una sola y cien no valen más que diez. Quienes cuentan una anécdota son narradores humanos falsables.

El lenguaje científico por sí solo no constituye una ciencia
Vestir un sistema de creencias con los atavíos de una ciencia recurriendo al lenguaje y a la jerga científicas, como en «ciencia de la creación» no significa nada sin testimonios, pruebas experimentales y corroboración. Como en nuestra sociedad la ciencia está investida de un gran poder místico, quienes desean respetabilidad, pero carecen de pruebas, intentan llenar lagunas buscando una apariencia y un lenguaje «científicos».

Que una afirmación sea rotunda no quiere decir que sea cierta
Es probable que algo sea pseudocientífico si se hacen afirmaciones tajantes de su poder y veracidad pero las pruebas que las apoyan son tan escasas como los dientes de una gallina. Por ejemplo, Hubbard, el padre de la cienciología, que tanto debe a Tom Cruise entre otros, comienza su Dianética: la ciencia moderna de la salud mental, con esta afirmación: «La creación de la dianética es para el hombre un hito comparable al descubrimiento del fuego y más importante que la aparición del arco y de la rueda» (Gardner, 1952) pero , desde un espíritu crítico, cuanto más extraordinaria sea la afirmación, más extraordinariamente sólidas han de ser las pruebas que la respalden y en el caso citado no se dice nada.

Herejía no es sinónimo de verdad
Se rieron de Copérnico. Se rieron de los hermanos Wright. Y, bueno, también se rieron de los hermanos Marx. Que se rían de uno no le da a uno la razón. Muchos citan la famosa frase de Schopenhauer en la que afirma que «Toda verdad pasa por tres etapas: primero es ridiculizada; luego exageradamente combatida; y, por último, es aceptada como evidente». Pero no «toda verdad» atraviesa esas tres etapas. Muchas ideas que son verdad son aceptadas sin sufrir el ridículo ni la oposición, encarnizada o de otro tipo. La teoría de la relatividad de Einstein fue mayormente ignorada hasta 1919, año en que las pruebas experimentales demostraron su tino, pero Einstein no fue ridiculizado y nadie combatió encarnizadamente sus ideas. La cita de Schopenhauer sólo es una justificación, una bonita forma de que quienes son ridiculizados o han de enfrentarse a una oposición violenta digan: «i Lo veis!, debo de tener razón». ¡Pues no!

La carga de la prueba
¿Quién tiene que probar qué a quién? La persona que anuncia su extraordinario descubrimiento carga con la pesada tarea de demostrar a los especialistas y a la comunidad en su conjunto que lo que cree tiene más validez que lo que los demás dan por bueno. Hay que promocionarse, hacerse oír. Luego, es necesario convencer a especialistas y, a continuación, convencer también a la mayoría que, frente a lo que siempre han creído, le crean a uno. Finalmente, cuando uno pasa a formar parte de la mayoría, quien carga con tarea de demostrar su verdad es el rebelde que desea desafiarle con su raro hallazgo.

Rumor no equivale a realidad
Los rumores empiezan así: «He leído en algún sido que , o así: «Alguien me ha dicho que...». En poco tiempo el rumor se convierte en realidad, a medida que el «Me he enterado de que...» pasa de boca en boca. Hay rumores que pueden ser ciertos, pero normalmente no lo son pero que, sin embargo, dan pie a cuentos estupendos. El uso de una metodología de contraste en la ciencia es la que evita que ideas falsamente científicas se establezcan como verdaderas.

Sin explicación no es lo mismo que inexplicable
Muchas personas tienen tanta confianza en sí mismas que, si no pueden explicar algo, piensan que debe de ser inexplicable y, por tanto, un verdadero misterio de lo paranormal. Incluso las personas más razonables piensan que, si los «expertos» son incapaces de explicar algo, tiene que ser inexplicable. Muchas veces se piensa que, por ejemplo, doblar cucharas, caminar sobre fuego o la telepatía son sucesos paranormales o místicos porque la mayoría no puede explicarlos. Y cuando se encuentra una explicación la mayoría responde: «Sí, claro», o «Si lo piensas, es obvio». Existen muchos misterios sin resolver genuinos en el universo y no ocurre nada por decir: «Todavía no podemos explicarlos, pero algún día tal vez sí lo hagamos». El problema es que a la mayoría nos resulta más reconfortante la certidumbre, por mucho que sea prematura, que vivir en medio de misterios inexplicados o sin resolver.

Racionalizar los fracasos
En ciencia, nunca se valorará suficientemente el valor de los hallazgos negativos —los fracasos—. Normalmente no se los desea y, con frecuencia, no se publican. Pero la mayor parte de las veces son la mejor forma de acercarse a la verdad. Los científicos honrados admiten sus errores sin inconveniente y el conjunto de la comunidad científica sabe que cualquier intento de eludirlos será vigilado. No se da esta vigilancia entre los pseudocientíficos. Los pseudocientíficos o hacen caso omiso de los fracasos o los racionalizan, especialmente cuando salen a la luz.

Argumentar a posteriori
También conocida como post hoc ergo propter hoc, es decir, literalmente: «Después de esto, luego a causa de esto».  En su nivel más bajo, se trata de una forma de superstición. El día que no se afeita, un jugador de balonmano logra trece goles. Un jugador de póquer se pone sus zapatos de la suerte porque ya ha ganado con ellos varias partidas. Con mayor sutileza, los estudios científicos también pueden caer en esta falacia. En 1993 y tras interpretar los resultados de un estudio, unos científicos afirmaron que los bebés alimentados con leche materna tenían un cociente intelectual superior. Se armó un gran revuelo en busca del ingrediente de la leche que aumentaba la inteligencia y las madres que daban biberón a sin hijos se sintieron culpables. Pero muy pronto los investigadores empezaron a preguntarse si a los niños a quienes se les da el pecho se les cuida de otra forma, porque era posible que las madres que dan el pecho pasen más tiempo con sus hijos y que la atención maternal fuera la causa de las diferencias de cociente intelectual. Como Hume nos enseñó, el hecho de que dos hechos se sucedan no significa que entre ellos exista un vínculo causal. Correlación no equivale a causalidad.

Coincidencia
En el mundo de lo paranormal suele considerarse que las coincidencias tienen gran significado. Se invoca la «sincronicidad», como si entre bastidores actuara alguna fuerza misteriosa. La sincronicidad no es más que un tipo de contingencia, la conjunción de dos o más sucesos sin motivo aparente. Cuando la relación se establece de una forma que parece imposible para nuestra intuición o las leyes de la probabilidad, tenemos tendencia a pensar que ha entrado en funcionamiento algo misterioso.
Como el psicólogo conductista Skinner demostró en un laboratorio, la mente humana busca relaciones entre acontecimientos y a menudo las encuentra incluso cuando no las hay. Las máquinas tragaperras están basadas en el principio skinneriano del refuerzo intermitente. Al bobo del ser humano, como a la boba de la rata de laboratorio, sólo le hace falta cobrar de vez en cuando para seguir apretando la palanca. La mente hará el resto.

Representatividad
Como dijo Aristóteles, «la suma de coincidencias equivale a certeza». Olvidamos casi todas las coincidencias irrelevantes, pero recordamos las que son significativas. Nuestra tendencia a recordar los aciertos e ignorar los fallos es el pan nuestro de cada día de videntes, profetas y adivinos que cada 1 de enero hacen predicciones. En primer lugar  incrementan la probabilidad de un acierto con la predicción de apuestas seguras como «Habrá un gran terremoto en el sur de California» o «Veo problemas en el seno de la familia real británica». Luego, el mes de enero siguiente, anuncian sus aciertos y prescinden de sus fracasos, y esperan que nadie les haya seguido la pista.
Hay que recordar siempre el contexto más amplio en el que ocurre un suceso que parece poco habitual y analizar, siempre, sucesos poco habituales por lo que suponen dentro del tipo de fenómenos que representan.
Haríamos bien en buscar la explicación más probable y pedestre de un suceso antes de recurrir a lo ultramundano.
Lo importante son las pruebas y, por muchas que puedan ser sus limitaciones, el método científico es nuestra mejor herramienta para determinar qué afirmaciones son ciertas y cuáles no lo son (o, al menos, para decirnos qué probabilidades hay de que sean verdaderas o falsas).
Pero ¿Por qué seguimos creyendo en ellos? Podemos decir que  los análisis realizados explican en una triple gradación los porqués de que las personas crean en cosas raras:
    1.    porque de la esperanza nace lo eterno.
    2.    porque el pensamiento se puede equivocar en lo general y
    3.    porque el pensamiento se puede equivocar en lo particular.
Quienes creen en los ovnis, las abducciones extraterrestres, la percepción extrasensorial los fenómenos parapsicológicos incurren en un error cognitivo porque creen en algo que es falso. Los creacionistas  caen en un error cognitivo al rechazar algo que es verdadero. No es que esas personas sean ignorantes o estén desinformadas, son inteligentes, pero manejan informaciones erróneas. Su pensamiento falla. Estos errores están escamoteado los aciertos que se producen al negar algo que sea falso y admitir algo que resulta cierto.
Por fortuna, hay pruebas de sobra de que el motor de creencias es maleable. El pensamiento crítico se puede enseñar. A tener una actitud escéptica se puede aprender.

sábado, 20 de septiembre de 2014

¿Un poder superior?

Algunas terapias dirigidas a personas con problemas de adicción a las drogas, como es el caso de Alcohólicos Anónimos, usan el concepto de "poder superior" en sus tratamientos; así, de forma evidente, es la "espiritualidad", y no la ciencia o una psicología bien fundada, la protagonista del proceso terapéutico. De momento, vamos a dejar de lado lo muy cuestionable que resulta que, en una terapia sicológica (el consumo de drogas es explicable, como todo, por causas sociales e individuales) se utilicen las creencias religiosas (o como la quieran llamar, ya que es simplemente un trasunto de Dios; es muy posible que se aluda más a la espiritualidad en estas comunidades, ya que la religión se identifica con una institución muy determinada).

Abordemos, de forma más concreta, esa idea del "poder superior", que no es sino la creencia en algo por encima del ser humano, algo trascendente, "poder" del que debe depender, por lo que es algo que ya está sujeto nuestras críticas. En Alcohólicos Anónimos, es lo primero que se nos dirá, "se respeta la libertad de creencias", por lo que no puede hablarse de que sea una secta ni una religión; sin embargo, ¿puede tener cabida en este terapia alguien de fuertes convicciones escépticas y racionales?
Obviamente, estamos hablando de gente desesperada ante sus adicciones, necesitada de una fuerte ayuda, por lo que nuestra opinión resultará excesivamente analítica y calladamente fría para una persona que sufre. Bien, es muy comprensible y podemos comprender que, en una primera instancia, una persona pueda necesitar medidas incluso extremas (es decir, no tiene para nada el control de su vida y necesita que alguien le guíe incluso de forma algo coercitiva); sin embargo, no es acaso el fin de toda terapia que las personas dejen de sufrir, que recuperen el control de sus vidas, que sean razonablemente autónomas e independientes. Si llegara un momento que fuera así, entendemos que el paciente recuperado podrá comprender perfectamente nuestro argumentario. Dejamos ahí ese razonamiento y señalaremos que no nos parece nada suludable, ni ético, cambiar una adicción (de acuerdo, autodestructiva en algunos casos) por una dependencia de por vida, tal ve primero de una comunidad con rasgos fraternales, pero también a largo plazo de una abstracción espiritual de lo más cuestionable.

Terapias como las de AA, como es sabido, se basan en los llamados 12 pasos, que repasamos a continuación:
1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, y que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
2. Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.
3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.
4. Sin temor, hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.
5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos, y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.
6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de todos estos defectos de carácter.
7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
8. Hicimos una lista de todas las personas a quienes hemos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.
10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente conocer su voluntad para con nosotros, y nos diese la fortaleza para cumplirla.
12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.
Vemos, de forma muy concreta, que el muy abstracto "poder superior" se convierte por obra y gracia, de no sabemos muy bien qué, en la palabra Dios (por supuesto, un Dios con rasgos muy personales). No es nada nuevo en la historia del monoteísmo. El ser humano es impotente, inicuo, plagado de defectos, por lo que debe subordinarse humildemente a un ser supremo todopoderoso; no falta, por supuesto, la creación de una conciencia culpable tan propia de las religiones, el reconocimiento de que nuestra voluntad está supeditada a ese "poder superior", la mención a algo tan confuso como un "despertar espiritual" y, por supuesto, la búsqueda de proselitismo y captación de nuevos feligreses. De hecho, y al parecer en primera instancia, dentro de ese proceso lógico de subordinación a un "poder superior", se considera que la persona es adicta de forma inherente; es decir, sus problemas no quieren explicarse por causas muy terrenales, sino que forman parte de ese todo superior: la sombra del pecado original es muy alargada.

Nuestra opinión es que tipo de terapias, al igual que la propia religión, es consecuencia de las personas que sufren sin que en ningún caso pueda considerarse el fundamento de nada ni pueda aportar una solución definitiva (más allá del consuelo y de una nueva dependencia). No vamos a entrar en el grado de honestidad de las personas que emprenden estas organizaciones, ni siquiera en sus rasgos sectarios (algo, siempre, relativo) ya que sería reduccionista; al igual que en cualquier otra tipo de creencias, entendemos que una mayoría pueden ser sinceros en lo que practican, lo que no elimina el grado de ineficacia o, incluso, de intención nociva inconsciente del proceso. De momento, ahí dejamos una crítica radical, ya queremos seguir haciéndonos preguntas (entendemos que la creencia supone dejar de hacerlo, máxime en un "poder superior"), deseamos el máximo de desarrollo intelectual y moral en las personas, por lo que entendemos que la adicción al alcohol o las drogas, o cualquier otro problema de tipo sicológico, tiene soluciones muy concretas y de base más sólida, abierta y racional; la respuesta no puede ser la dependencia del ser humano de una instancia sobrenatural y trascendente, o nos estamos cargando con ello, en unos tiempos confusos que vivimos en las sociedades "desarrolladas", todo el proceso de la modernidad (basada, recordémoslo, en apartar la divinidad y en la búsqueda de la emancipación individual y social del ser humano).

martes, 16 de septiembre de 2014

Pensamiento mágico

Como parece obvio a priori, el pensamiento mágico viene a estar fundado en un modo de razonar, o de pensar, carente de una sólida base lógica. En lugar de emplear una relación causa-efecto de un modo científico, tienen más peso en el pensamiento mágico ciertos factores de índole subjetivo, personal o sicológico. En otras palabras, se tiende a pensar que los propios pensamientos, palabras o actos influirán en la realidad de un modo causal, desafiando con ello las propias leyes naturales de tipo científico.

El ejemplo más evidente de pensamiento mágico es la superstición, aunque, ojo, la religión y cualquier tipo de seudociencia, de forma más sutil si se quiere, también hay que considerarlos influidos notablemente por aquel. El pensamiento religioso ha querido verse como una especie de evolución del pensamiento mágico, pero los estudios más modernos tienden a pensar que no es tan fácil separar uno de otro. El sometimiento de la mente a una abstracción mediante la oración, como puede ser a alguna forma de deidad, no está tan distante del conjuro que puede realizar el practicante de algún tipo de hechicería. A pesar de las vueltas que quieren darle los autores religiosos, en un lenguaje habitualmente abstruso, que no hay que confundir nunca con inteligente, hay que recordar este sustrato del pensamiento mágico en la religión (si se quiere mencionar una fuente moderna importante al respecto, mencionaremos a Frazer y su monumental obra La rama dorada).

El pensamiento mágico, por lo tanto, y de forma evidente, se opone al pensamiento lógico. Es muy posible que el mismo, al igual que la religión (insistimos, no muy diferentes), hayan sido importantes en el desarrollo de la civilización y del intelecto humano; las primeras interpretaciones cognitivas que realizó el ser humano estuvieron, con seguridad, necesitadas de las abstracciones que posibilitó el pensamiento mágico y religioso, en aras de dar a una explicación a su entorno. Sin embargo, aunque esas interpretaciones perviven en ciertas culturas y creencias religiosas, estamos en el siglo XXI y es necesario averiguar si la humanidad puede alcanzar un cierto grado de madurez. A pesar de ello, la fragilidad intelectual del ser humano es evidente en la gran cantidad de creencias, y no siempre adoptando la forma religiosa, que adoptan personas de todo tipo en sociedades (supuestamente) desarrolladas. Es fácil de entender la creencia sobrenatural de una persona, perteneciente a cierta cultura, que simplemente se aferra al pasado por educación o necesidad; no lo es tanto, aunque hay factores que lo explican (y que evidencian, entre otras cosas, esas debilidades mencionadas), que lo hagan personas de otras culturas creyendo haber descubierto certezas más que cuestionables. El sustrato mágico de todas estas creencias, adopten la forma que adopten, religiosa, cultura o seudocientífica, es un factor a tener muy en cuenta.

Religión, magia, ocultismo, esoterismo, superstición o cualquier tipo de seudociencia (es decir, un falso conocimiento que se muestra pertinaz a pesar de demostrarse su carencia de metodología) tienen con mucha probabilidad el fundamento de un pensamiento religioso. Al fin y al cabo, una creencia es una disposición de la mente a satisfacer un deseo apoyándose en un hecho, del tipo que fuere (incluso, imaginario), del cual no existe una explicación racional. Por supuesto, cada persona es muy libre de creer lo que le venga en gana; el problema son las implicaciones intelectuales y morales que ello supone, ya que la falta de base lógica y racional acaba suponiendo que la persona acepte como verdaderas proposiciones absurdas, las adapte a la realidad y pueda terminar, no solo creyendo, sino actuando de forma absurda. En el proceso, pueden irse acumulando dogmas de todo tipo e incluso estableciendo normas morales, fundadas en dicha creencia irracional, para tratar de apoyarlos.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Alopatía, un término sin significado

Todos hemos oídos este término, referido habitualmente a la medicina occidental o moderna; aunque fue acuñado por la escuela de la homeopatía (no lo puedo decir con certeza, pero creo que fue su propio fundador, Samuel Hahnemann), en oposición a esa falacia de que lo mismo que nos enferma es lo que nos cura (etimológicamente, viene a ser lo contrario, lo distinto a lo que nos enferma…), el despropósito es tan grande que gran parte de las medicinas alternativas emplean el término de manera despectiva para referirse a la medicina científica.

Efectivamente, la cosa es tan ridícula que muchos practicantes de medicinas alternativas (insisto, no solo la homeopatía) defienden sus postulados atacando, no siempre de forma visceral, aunque sí en bastantes casos, a lo que ellos denominan "alopatía" o "medicina alopática". A solo que pensemos un poquito, la cosa es bien sectaria: para defender unos principios más que cuestionables nos inventamos un bonito término para etiquetar al enemigo y tratar de defenestrarle de modo simplista. Insistiremos una y otra vez, no hay que poner ningún apelativo a la medicina, ni moderna, ni occidental, ni oriental, ni leches, simplemente hay que demostrar que funciona más allá del placebo y entonces recibe un amplio y bonito nombre: medicina (no me disgusta el apelativo "científica", pero tampoco debería ser necesario por obvio). La medicina no puede ser reducida a nada, se trata de una práctica que emplea todas las medidas de las cuales se ha demostrado validez, tan sencillo como eso. Si alguien escucha la palabra "alopatía" lo mejor es pedir explicaciones, interrogar al sujeto de a qué se refiere exactamente y, lo más probable, nos encontremos que ni él mismo estará seguro de la cuestión (a no ser que sea alguna suerte de iluminado dueño de una astuta y hábil retórica); desgraciadamente, es una tendencia del ser humano de lo más papanatas la de creer haber encontrado una bonita teoría (y/o práctica) que resuelve los problemas humanos de manera más bien simplista (aunque, cuando lleguen las críticas, se apele a veces a complejos principios difíciles de comprender por el común de los mortales).

Por lo tanto, el término "alopatía" es sencillamente falso, además de irrisorio, ya que fue acuñado de forma malintencionada por una escuela alternativa muy concreta, luego acogido por tantas otras, para iniciar una cruzada contra la medicina convencional (ya he puesto otro apelativo, pero si no, no nos entendemos). Si queremos crear una analogía, cuando se emplea el apelativo de marras es semejante a cuando una escuela religiosa (por lo tanto, dogmática) denomina herejes a los que no abrazan sus postulados. Homeópatas, quiroprácticos y toda suerte de naturópatas describen de forma errónea a los médicos y quieren mostrar un conflicto donde solo existe una hipótesis cuestionable (por no decir seudociencia) enfrentada a la ciencia. Otro argumento falaz que suelen emplear, muy relacionado con el bobalicón término de "alopatía", es que ellos se encargan con sus cuestionables prácticas de buscar las verdaderas raíces de la enfermedad (tantas veces apelando a energías o fuerzas vitales más bien metafísicas), mientras que le medicina oficial solo se ocupa de los síntomas; insistimos, una bonita retórica, que a veces cala en personas despistadas, que sencillamente es falaz. Si descubrimos las verdaderas causas de la enfermedad, es gracias a la medicina moderna (virus, bacterias, protozoos, radicación…), mientras que solo podemos decir de las terapias alternativas que alivian los procesos sintomáticos (eso, en algunos casos).

Si alguien quiere profundizar, más allá de la "diatriba" que supone esta entrada: "El abuso malintencionado de la palabra alopatía".

martes, 9 de septiembre de 2014

Si abres tu mente demasiado, se te puede caer el cerebro

Dicha frase se le atribuye a Timothy David "Tim" Minchin, cómico y músico inglés, que mezcla ambas facetas en lo que puede denominarse comedias musicales; él mismo define sus representaciones como "divertidos shows de cabaret". La razón de que se hable de él en este blog es que algunos de sus temas preferidos son la religión, las terapias alternativas y toda suerte de seudociencia, a las que realiza una lúcida y divertida sátira. Sí, es tremendamente irreverente y, por lo tanto, va a ofender a más de uno (tal vez, no todos los ofendidos se consideren "creyentes"); recordaremos que se trata de humor, aunque en este caso con muchísima intención y con deseos de que las personas se hagan preguntas (todo empieza con esbozar una sonrisa).

Sobre Dios y la existencia del mal en el mundo

Sobre todo tipo de creencias espirituales

Sobre el conocimiento

Sobre Jesús

Sobre El Corán

Sobre el lado oscuro

sábado, 6 de septiembre de 2014

Manifiesto humanista

El primer humanismo nace en la Antigüedad, no solo entre los filósofos y poetas de las sociedades griega y romana, también se vislumbra en la China de Confucio o en el movimiento Charvaka de la India. Un humanismo plenamente identificado con la modernidad eclosiona durante el Renacimiento, donde se dan importantes aportes para el avance científico, y será a partir de la Ilustración donde nacen nuevos valores democráticos y de justicia social. Así, el humanismo moderno ha contribuido a edificar una nueva perspectiva ética donde son primordiales los valores de la libertad y la felicidad, así como los derechos humanos de carácter universal.

Son cuatro los grandes manifiestos y Declaraciones humanistas emitidos durante el pasado siglo XX: el Manifiesto Humanista I, El Manifiesto Humanista II, La Declaración Humanista Secular y la Declaración de Interdependencia; el quinto gran documento aparece ya cuando se apaga el siglo con el nombre de Manifiesto Humanista 2000. Sus firmantes tenían el propósito de aportar soluciones a los problemas que encaraba la humanidad a las puertas del siglo XXI; el Manifiesto conllevaba una intención abiertamente renovadora en el pensamiento, algo que debe ser siempre el sello distintivo del humanismo, y se presenta como un documento susceptible de ser continuamente revisado. 
 El Manifiesto Humanista I apareció en 1933, poco después de la gran depresión económica. Su firmantes fueron 34 autores americanos, entre ellos el filósofo John Dewey, y recomendaba un tipo de humanismo religioso no teísta como alternativa a las grandes religiones organizadas; en el campo económico, apostaba por una planificación nacional y social. El contexto donde aparece el Manifiesto Humanista II (1973) es de la revolución sexual y la lucha por los derechos civiles; este documento suscitó un amplio debate en el que autores de diversas ideologías saludaron la profundización en los valores democráticos y la defensa de los derechos humanos; a nivel económico, y a pesar de existir partidarios del libre mercado en la firma del manifiesto, se pretendía llevar también la democracia a este ámbito y procurar una economía que beneficiara realmente al conjunto de la sociedad. Es en 1980 cuando aparece la Declaración del Humanismo Secular, publicada por el Consejo para el Humanismo Laico fundado por Paul Kurtz; en este nuevo documento existe ya un espíritu antiautoritario y contrario a las creencias sobrenaturales; se pone énfasis en el uso de la razón y de la investigación científica, así como en la libertad individual, los valores humanos, la diversidad y la cooperación. Todavía aparecerá un nuevo documento, en 1988, llamado Declaración de Interdependencia, en el que se realiza un llamamiento a favor de una ética global de cara a los grandes cambios que se estaban produciendo en el mundo.

Será ya cuando acaba el siglo cuando se ve necesario un nuevo Manifiesto en un contexto de grandes transformaciones globales. A pesar de existir los medios, gracias a la ciencia y la tecnología, para mejorar la vida, la felicidad y la libertad de todos los seres humanos, la realidad es muy distinta: gran parte de las personas del planeta sigue pasando una necesidad intolerable; el crecimiento progresivo de la población resulta alarmante de cara a la explotación de los recursos; los problemas medioambientales siguen siendo muy graves; la desigualdad entre los países, y también entre clases en el seno del mundo desarrollado, es inadmisible; graves enfermedades no terminan por erradicarse e incluso se revitalizan; los enfrentamientos por cuestiones nacionales, étnicas o religiosos continúan… Este análisis, con mayor amplitud, está presente en el Manifiesto del año 1999, y eso unos años antes de una nueva y grave crisis económica que ha hecho cuestionar aún más el dogma del libre mercado. Los propósitos del documento pasan por el uso de la inteligencia crítica y por un esfuerzo cooperativo para solucionar los problemas sociales y para mejorar las condición humana. Lo que se denuncia también es la existencia de tendencias contrarias a la ciencia y a la modernidad de origen místico o religioso y de moral tradicional o conservadora; a pesar de ello, se deja muy claro que se apuesta por la multiculturalidad y por la diversidad de todo tipo, pero negando el aislamiento y aportando soluciones sólidas y reales. El Manifiesto arremete también contra el movimiento filosófico de la posmordenidad, por negar la objetividad de la ciencia y cuestionar los valores modernos; se considera que hay una considerable carga mística también en la corriente posmoderna y apuesta por la ciencia como herramienta universal para que se expresen todos los seres humanos al margen de su contexto cultural.


Naturalismo científico e innovación tecnológica
El nuevo Manifiesto Humanista tiene un fuerte compromiso con el naturalismo científico, ya que considera que es una herramienta que capacita a los seres humanos para construir una visión coherente del mundo, fundamentada sólidamente en el conocimiento y capaz de superar las viejas herencias metafísicas y teológicas. Se cree que los métodos de las ciencias son los más fidedignos encontrados para incrementar el conocimiento y para tratar de resolver los problemas humanos. Es necesario extender dichos métodos científicos a otros ámbitos humanos y acabar con las restricciones en la investigación, exceptuando por supuesto si ello vulnera los derechos de las personas. El naturalismo científico se basa en un materialismo no reduccionista, ya que se considera que los procesos y sucesos naturales están mejor documentados cuando van referidos a causas materiales. Esta visión no niega la necesidad de contemplar y apreciar las diversas expresiones culturales y morales de la existencia humana. En definitiva, se aboga por una madurez en la humanidad dejando atrás todo pensamiento mágico y mitológico, siendo sustituidos por un conocimiento de las leyes naturales bien fundamentado.

Los humanistas, aunque puedan parecer a priori demasiado optimistas sobre la aplicación tecnológica, no niegan los graves problemas que ello ha conllevado. Ha sido así debido a que dichas aplicaciones tecnológicas, con gran frecuencia, ha estado determinadas por consideraciones económicas y por usos políticos y militares.
De cara al bienestar humano, se proclaman los siguientes puntos:
-Se critica cualquier esfuerzo para limitar la investigación tecnológica, para censurarla o restringirla de cualquier manera.
-Se sostiene que la mejor manera de tratar todo lo relacionado con la aplicación tecnológica es el debate bien informado, y no la apelación a dogmas absolutistas o a consignas emocionales.
-Es necesario desarrollar innovaciones tecnológicas que satisfagan las necesidades y los objetivos humanos, y hacerlo con sabiduría y humanismo.
-Hay que favorecer las innovaciones tecnológicas que reduzcan al máximo los impactos sobre el medio ambiente.
-Debe favorecerse la propagación de tecnologías intermedias para ser utilizadas por los más desfavorecidos.

Ética y razón
En la cosmovisión humanista, resulta primordial la realización de los más elevados valores éticos; se considera que el aumento del conocimiento científico capacitará a los seres humanos para tomar elecciones más prudentes. Los humanistas, durante la historia de la humanidad, han aportado sólidos fundamentos seculares para la acción moral; es por eso que se niega que la piedad religiosa sea el único garante de la virtud moral. La sociedad debe acoger la coexistencia de una amplia pluralidad de valores morales. En cuanto a la ética humanista, no necesita premisas religiosas o teológicas y se basa en elecciones respecto a los intereses, aspiraciones, necesidades y valores humanos.
Repasamos a continuación los principios clave de la ética humanista:
-El valor central es la dignidad y la autonomía del individuo; se debe maximizar la libertad de elección: libertad de pensamiento y conciencia, el libre pensamiento y la libre investigación.
-La libertad a la que apelan los humanistas debe ser ejercitada con responsabilidad.
-Se defiende una ética de la excelencia basada en la capacidad de elegir libremente, la creatividad, el gusto estético, la prudencia en las motivaciones, la racionalidad y en cierta obligación para desarrollar el talento de cada uno.
-El humanismo conlleva responsabilidad con los demás, altruismo y solidaridad.
-Se insiste en la necesidad de proporcionar educación moral a niños y jóvenes.
-Se recomienza la razón como herramienta para fundamentar juicios éticos; los principios y valores humanos pueden justificarse mejor a la luz de la investigación reflexiva.
-Se acepta la importancia de la herencia moral del pasado, pero se intenta siempre desarrollar nuevas soluciones para los dilemas morales.
-Se aboga por el respeto a una ética de principios, por lo que el fin nunca justifica los medios; se denuncian las ideologías y sistemas políticos que, con fervor religioso, utilizaron los peores medios para un supuesto bien mayor.

El Manifiesto Humanista supone, como ya se visto en muchos puntos, un compromiso con el bienestar de la humanidad en su conjunto en aras de un mundo mejor y más seguro con un fuerte compromiso ético. Para ello, se establecen una serie de derechos y responsabilidades, como es la obligación de un esfuerzo auténtico para acabar con la pobreza y la desnutrición, para que las personas de cualquier parte del mundo cubran sus necesidades primordiales; asimismo, la educación y el enriquecimiento cultural deben ser una conquista universal. A nivel político, aunque los firmantes del manifiesto son obviamente progresistas, pueden existir diferentes sensibilidades ideológicas; sea como fuere, un espíritu libertario está presente en el documento cuando se pide sustituir los estados soberanos que forman las Naciones Unidas por una asamblea formada por los diversos pueblos; por supuesto, en esa visión debe darse una maximación de la autonomía, la descentralización y la libertad para cada grupo local de cada parte del mundo. Existe también una fuerte denuncia de un sistema económico basado en los oligopolios; uno de los problemas de acceso al conocimiento es la difusión de cualquier falacia seudocientífica por parte de los medios si ello supone rentabilidad económica.
Existe un gran optimismo en los firmantes del manifiesto, pero tratando de marcar una vía concreta para los problemas de la humanidad, y apelando a la voluntad y responsabilidad para lograr una vida mejor. Para ello, se rechaza cualquier visión trascendentalista que abandone la razón y la libertad, ya que los seres humanos solo pueden mirar hacia sí mismos para obtener la salvación. Se apela al cosmopolitismo y a la fraternidad universal, ya que todos formamos una gran familia humana a través de nuestra diversidad y de la pluralidad de nuestras tradiciones.

Enlaces de interés:
Manifiesto Humanista 2000 (texto íntegro)
"El humanismo secular"
"Lo importante de un humanismo laico" 
"Sobre el humanismo y su plena interpretación"

martes, 2 de septiembre de 2014

El opio del pueblo

Montaje usando la (recurrente) imagen del pensador de Rodin con un pequeño extracto de la lúcida y simpática obra de Antonio López Campillo y Juan Ignacio Ferreras, Curso acelerado de ateísmo. En él se cita la conocida frase de Marx, en nuestra opinión muy utilizada y habitualmente mal entendida. En el párrafo completo puede comprenderse el sentido profundo que tenía la crítica a la religión, en realidad señalando un mundo injusto que provocaba una creencia ilusoria, pero comprensible, en el oprimido. Del mismo modo, se recuerda la naturaleza inmutable y dogmática del pensamiento religioso, bien diferenciada del ansía de conocimiento, garante del progreso en todos los ámbitos de la vida