sábado, 20 de agosto de 2016

La búsqueda de aprobación y dependencia de los demás

Si uno sabe algo de psicología social, comprenderá hasta qué punto nos nuestro comportamiento se ve condicionado en sociedad. Particularmente, es algo que digno de reflexión, e incluso debería obsesionarnos un poco, cómo actuamos de una u otra manera dependiendo quién esté presente; cómo se produce, además, esa influencia. Ojo, es algo que nos pasa a todos, por muy conscientes que creamos ser, o por mucho que presumamos de independencia de criterio y de conducta, en mayor o menor medida. Lo que ocurre es que en ciertas personas, y creo que esto puede decirse así, parece algo cercano a lo patológico. No hay que hacer una lectura simplista, las personas no son esencialmente falsas y/o pusilánimes, hay otras explicaciones psicológicas. Además, están las dos posturas extremas: el que se acomoda al pensamiento de grupo y el que tiende a llevar la contraria allá donde se encuentre. Sí, creo que es más común la primera postura. Detrás se encuentra la necesidad, lógica por un lado, terrible por otro, de ser aprobado por los demás.

sábado, 13 de agosto de 2016

El show de la psicomagia

¿Conocen ustedes la psicomagia? ¿Merece la pena que prestemos atención a algo ya un poquito irrisorio en su denominación? Veamos. Alejandro Jodorowsky, creador de la técnica que nos ocupa, es sobre todo un artista. Es decir, para el que le interese, nada que objetar a su forma de expresarse, que pasan por la literatura, el teatro, el cine o el cómic. La cuestión es que el creador chileno ha pretendido desarrollar también una especie de técnica que pretende "sanar espiritualmente" a todo hijo de vecino. Lo que viene a realizar es una curación, como la haría un brujo o un chamán, pero orientada hacia el teatro; el "enfermo" vive una serie de representaciones, con algunos objetos de carácter simbólico importantes para él, pasa a actuar, y ahí interviene el inefable Jodorowsky. Para evitar que la gente piense que hay algún truco, el chileno actúa vestido de blanco y a plena luz del día. Ok.

martes, 9 de agosto de 2016

Indagando en la pseudociencia

A poco que uno se pregunte sobre la realidad en la que vive, al menos en las sociedades que pomposamente llamamos "avanzadas", la cosa es como para volverse loco. Nunca antes la información había estado tan disponible para los seres humanos y, de hecho, y de forma superficial, en ella se depositan tantas veces la posibilidad de un mundo mejor. Muy al contrario, es posible que nunca antes en la historia de la humanidad las personas hayan tendido a creer en cosas absurdas. Por supuesto, y esto es un análisis que dejaremos para otro momento, la explicación puede estar en que no es la cultura, como nos empeñamos en "creer" una y otra vez, la que determina al ser humano, sino que hay que tener en cuenta las estructuras económicas, sociales y políticas (¿son resultado de nuestros deseos o más bien somos determinados por ellas?; tal vez, ambas cosas en una terrorífica reciprocidad). La realidad de la sociedad posmoderna es compleja y plural, aunque no por ello menos frívola y superficial.

viernes, 29 de julio de 2016

La filosofía como medicina

El pensamiento de la Antigua Grecia, del cual tal vez nos queda poco gracias al cristianismo, resulta apasionante y muy necesario. Recuerdo cierta conversación, en la que alguien argumentó, ante el hecho de que la Antigua Grecia fuera una sociedad esclavista, que tampoco desapareció esa lacra posteriormente y, de manera lógica, la sociedad griega hubiera tenido también que evolucionar en lo que atañe a la lucha de clases si no hubiese llegado el cristianismo. En cualquier caso, supone toda esa especulación jugar a la ucronía, aunque no está mal insistir en ello ante el dogmatismo religioso que pretende reducir toda concepción de la historia. La relación del anarquismo con el mundo griego es estrecha, y se acaba mencionando a uno u otro autor, o escuela, como precursores de las ideas libertarias. En ese sentido, Epicuro puede ser un filósofo en el que encontremos muchos rasgos liberadores. Aunque hay que aclarar que Epicuro no era explícitamente ateo, sí se empeñó en liberar a los hombres de todo vínculo con los dioses al considerarlos indiferentes al destino humano. Del mismo modo, otra de sus grandes preocupaciones fue que el hombre se desprendiera de todo temor a la muerte, conocida es su frase al respecto: "mientras se vive no se tiene sensación de la muerte y cuando se está muerto no se tiene sensación alguna".

miércoles, 20 de julio de 2016

Viejas y nuevas luchas

Aunque hay cosas que parecen haberse superado si solo atendemos a la superficie, la vieja lucha contra la superstición religiosa creo que se mantiene más vigente que nunca. Soy consciente de la ambigüedad del término "religión", como ya he insistido en alguna ocasión, pero podemos fácilmente delimitar todo lo negativo que conlleve y situar así el escenario de la batalla (dicho sea metafóricamente, o al menos sin connotaciones violentas), el motivo por el que se apuesta por el ateísmo: librepensamiento, autonomía moral en el individuo, moralización también de la sociedad, rechazo de la subordinación a valores abstractos, traslación de los valores a un plano humano para potenciarlos al máximo, progreso en la racionalidad y en el conocimiento... Se me dirá que esas nociones tienen muchas lecturas, o que están sujetas a discusión, por supuesto, pero precisamente por eso hay que combatir toda pretensión de arrogarse una verdad con mayúsculas, máxime con el peligro constante de institucionalización, de generar una clase mediadora garante del "conocimiento" (y, naturalmente, esta lectura antiautoritaria no se hace únicamente sobre cuestiones sobrenaturales o metafísicas). La lucha contra los antiguos fundamentalismos, concretados en las religiones monoteístas (aunque consustanciales, en mayor o en menor medida, a cualquier "creencia"), se mantiene vigente en la llamada posmodernidad (concepto más que cuestionable, a nivel conceptual y cronológico). La Iglesia Católica sigue teniendo un gran poder en las sociedades estatalizadas (el laicismo, nadie lo ha visto de verdad, la aconfesionalidad enmascara una vez más el privilegio), la teocracia es una realidad en algunos países y estamos comprobando las barbaridades hechas en nombre del Islam.

miércoles, 13 de julio de 2016

La apuesta del ateísmo

Hay quien, con afan reduccionista y tergiversador, desdeña el ateísmo al considerarlo un residuo de la Ilustración y una consecuencia de la lucha contra el poder de la Iglesia Católica. Es, por lo tanto, una identificación del ateísmo con el anticlericalismo, algo que podemos considerar una especie de sinécdoque, si empleamos una figura literaria para definirlo. El anticlericalismo es, en mi opinión, inherente a las ideas libertarias, la oposición coherente a cualquier forma de clase dirigente (o mediadora), que se erige en portadora de ciertos conocimientos o se cree capaz de erigir los designios de sus semejantes. Pero hay otro debate que es importante y es nuestra capacidad de abstracción, por lo que la polémica se libraría aquí en el terreno del pensamiento, para demostrar que un contexto exento de divinidad es mejor para los seres humanos. Para empezar, refutar a todos aquellos que niegan la importancia del ateísmo en la historia de la humanidad, desde la Antigua Grecia hasta la mencionada Ilustración de los siglos XVII y XVIII en la que la literatura crítica se ocupó ampliamente de la cuestión divina.

sábado, 9 de julio de 2016

Creencias y elecciones


La gran pregunta, que encabeza este blog, es por qué la gente cree en tonterías (dicho sea de forma políticamente incorrecta, no como en la cabecera). Preguntar eso en un país en el que el Partido Popular acaba de ganar, de nuevo, las elecciones parece una broma. Un partido siniestro, autoritario y en gran parte corrupto, apoyado por gran parte de la población. ¿Qué le pasa a la gente? Aunque es actualmente el mejor ejemplo, no hay que focalizar esa actitud papanatas en los gobiernos de la derecha. Incluso, podemos decir que en el caso de la izquierda clásica (algo más romántica e idealista, pero no necesariamente racional) los males de la creencia son mayores: la gente "cree", a pesar de las evidencias, que ese partido, el suyo de toda la vida, nos va a llevar al estatus de felicidad. Pero, no seamos simplistas ni maniqueos. Veamos los nuevos partidos. A pesar de que, con mayor o menor obviedad, todos ellos prometen más o menos lo mismo (es posible que uno se pase de crítico, pero parecen nuevos partidos que pretenden ocupar el lugar de los viejos; puede que roben y extorsionen algo menos, eso sí), la gente decide "creer" que caras nuevas pueden renovar los malos hábitos. No está mal expresado, un lavado de cara para unas vías que no dejan de ser las mismas que nos han llevado al desastre (a nivel político y económico). Buscando un paralelismo, se me ocurre el ejemplo de la Iglesia Católica. Ahora mismo, tiene un máximo mandatario la mar de simpático e incluso algo "progresista", pero sigue siendo la misma organización dogmática, reaccionaria, sexista y supersticiosa. Por supuesto, se me dirá que este es mi análisis, que esto no es ni tiene por qué ser así. Lo comprendo, uno es demasiado crítico y radical, y a veces es posible que se le vaya la mano.